Tus honorarios son solo la propina. El dinero de verdad te lo llevas de otra forma.
La próxima vez que cierres un encargo, súmale mentalmente otros veinte mil dólares a la factura. No es un error en las cuentas. Es lo que vale todo lo que acabas de aprender y de “robarle” a tu propio proyecto.
De cada proyecto saco un “artefacto” nuevo, aunque sea el décimo encargo aparentemente idéntico. Un esquema lógico, una solución en código o un principio que ayer todavía no conocía.
En mi último proyecto con Odoo podría haberme limitado a “configurar el correo”. En vez de eso, me metí de cabeza durante unas horas en la lógica de clasificación de los emails.
¿El resultado? El cliente recibió los correos exactamente donde debían llegar. Yo me llevé una habilidad por la que el siguiente cliente me pagará el doble.

Esto sirve para cualquier profesional.
Aunque dos proyectos parezcan calcados, por dentro siempre hay una arquitectura distinta. Cuando cobras por resolver una tarea, también te estás comprando tiempo para aprender. Así se construye la experiencia de verdad.
Por ejemplo, me considero bastante bueno con Odoo. Pero el último proyecto me obligó a destripar la lógica con la que se clasifican los correos. Antes sabía que “llegaban”. Ahora sé cómo hacer que se distribuyan según el destinatario o el contenido para que todo quede en su sitio.
Una habilidad más al inventario.
Al siguiente cliente ya se la ofreceré como una opción lista y probada. Puedo ganar más porque he subido de nivel con el proyecto actual.
Si miras atrás, cualquier profesional es, básicamente, la suma de su experiencia y de lo que sabe hacer.
¿Suena pragmático?
Lo es. Estamos hablando de trabajo, no de meditación.
Piensa en cómo juegas a la consola. Mejoras tu personaje, acumulas experiencia y desbloqueas nuevas ramas del árbol de habilidades. Llega un momento en el que todo encaja: las habilidades empiezan a potenciarse entre sí y avanzas por el juego casi en modo dios.
En la vida pasa algo parecido. Amplía tus conocimientos, entrena tus habilidades y acumula XP. Si estás empezando, estás en el mejor momento: cada proyecto nuevo te da algo así como un x10 de potencia.
A partir de ahí, la cosa solo se pone más interesante.
Ahora está de moda decir que solo se adquiere experiencia cometiendo errores.
No estoy de acuerdo.
La experiencia también sale del trabajo a conciencia y de la disciplina. De seguir con el código hasta que la solución sea elegante. De darle vueltas a la lógica de un CRM hasta que funcione como un reloj.
Cosas sencillas y obvias. Ya lo sé.
Pero todos los días veo a gente que se limita a echar las horas sin llegar a entender cómo funciona realmente lo que tiene entre manos.


